domingo, 20 de diciembre de 2015

EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO.

Nadie sabía lo que le esperaba aquella noche de abril al capitán Aureliano en aquel pequeño pueblo olvidado de
algún lugar del mundo, pero ¿que podía suceder? A fin de cuentas era un viejo lobo de mar acostumbrado a lidiar con las inclemencias del clima y las voraces noches en alta mar. Aquel día  como de costumbre él junto con su tripulación de cuatro personas alistaban todo en la embarcación para zarpar, era una tarea minuciosa pero los veinticinco años en el ejercicio de la pesca hacia que fuera una labor rutinaria.

-Creo que será una noche perfecta, les decía a sus hombres, traeremos tantos peces como nos sea posible, continuó. Pero una llamada irrumpió en ese momento los cánticos de victoria del capitán.

-Tengo un mal presentimiento esta noche, dijo angustiada y con una voz temblorosa Lucía, su esposa. ¿No puedes posponer este viaje?, podrás hacerlo mañana o pasado pero no hoy, le decía con desespero la mujer.

-No te angusties cielo, la noche es perfecta, el clima está de nuestro lado, la de hoy será una gran pesca, haremos mucho dinero y nos tomaremos unas merecidas vacaciones, aseguraba confiadamente Aureliano. 
No obstante cada una de esas palabras sin darse cuenta empezaban a hacer eco en la mente de Aureliano quien por un momento se detuvo y pensó en la posibilidad de hacer caso a la corazonada de su esposa, pero a la vez lo seducía la idea de hacer mucho dinero con la pesca de ese día, y es que, aquel no era un día cualquiera, ya que horas antes se había enterado que una directiva del puerto había concluido dar una jugosa suma de dinero a aquella embarcación que al regresar al punto de partida tuviera la mejor pesca, lo que le daba un valor agregado a la obstinación del capitán Aureliano. 

La hora señalada había llegado, la detonación de un revólver indicaba el inicio de la competencia, eran las seis de la tarde cuando la embarcación de Aureliano junto con otras nueve zarparon del puerto. Pasadas las horas cada nave se dispuso a tomar lo que ellos consideraban puntos estratégicos, buscaban una orientación perfecta que les permitiera obtener cierta ventaja en relación a los demás, y la de Aureliano no era la excepción, su experiencia e instinto lo dirigían en medio de las oscuras y heladas aguas mientras todos guardaban silencio, sus cuatro tripulantes conocían bien a su capitán y parecía que con una sola de sus miradas entendían lo que trataba de decirles sin musitar una sola palabra. 

La de aquella noche fue una pesca frenética, todas las embarcaciones con sus tripulantes se apresuraban por tirar sus atarrayas tantas veces como fuera posible, el millonario botín esperaba por aquella nave que llegara al rayar el alba con la mayor cantidad de peces, las horas pasaron tan rápido que era el momento de regresar, y no fue sino hasta ese momento cuando súbitamente en la mente de Aureliano volvieron a retumbar las palabras de Lucía la noche anterior, pero esta vez era diferente, Aureliano empezó a desesperarse, la angustia se apoderaba de él, necesitaba llegar a casa y poder decirle a su esposa que lo que ella había intuido era solo un mal presentimiento, que la próxima vez tomaría más en cuenta sus palabras. 

Ya de regreso en el pueblo todos yacían en silencio, horrorizados por la escena que contemplaban, era difícil poder imaginar lo extraña y brutal que había sido la noche anterior para los habitantes de aquel lugar. Los tripulantes de las nueve embarcaciones no fueron recibidos con aplausos, gritos, silbatinas, ni celebraciones como ellos esperaban, por el contrario, sus almas fueron fulminadas ante las desgarradoras escenas que alcanzaban a contemplar, era un crimen macabro que cortaba la respiración de los pocos sobrevivientes del pueblo y la de los tripulantes de las embarcaciones, decenas de cuerpos sin vida reposaban en el arenoso suelo, los cadáveres se veían por todas partes, cuerpos desmembrados, atravesados por lanzas, decapitados, crucificados.
-Qué demonios pasó aquí? ¿Dónde está Lucía? se preguntaba Aureliano al tiempo que empezó a gritar desesperadamente ¿dónde estás? ¿dónde estás?
Sus ojos estaban llenos de terror, su mente estaba poseída por el pánico, sabía bien que en medio de tanta carnicería podía encontrarse en cualquier momento con el cadáver de Lucía, 

-Cientos de ellos llegaron cerca de la medianoche, no se de donde salieron o quienes eran, musitaba una de las sobrevivientes bañada con la sangre de los cadáveres, y aún absorta en el miedo que  la embargaba continuó. -Empezaron a disparar a todos, no tenían piedad, mataron a nuestros niños, arrancaban sus corazones, crucificaban a hombres y a mujeres, todo era un caos, continuó la mujer entre lágrimas y con un terror evidente en sus ojos.
Aureliano corrió con desespero a su casa con la débil esperanza de encontrar a su esposa, pero lejos de eso solo pudo ver un completo desorden, todo estaba tirado,  partido, y boca abajo, era como si un tsunami hubiera pasado por aquella vivienda, nada estaba en su lugar, así como nada lo estaba en aquel pueblo que había sido visitado por la desgracia. 
Aureliano nunca logró saber nada de Lucía, era como si la tierra se la hubiera tragado aquella noche, nunca encontraron sus restos ni los de muchos otros, lo cierto era que después de casi 6 años las autoridades nunca dieron con el paradero de los responsables de aquella masacre perpetrada, ni tampoco cuáles fueron los motivos para tan aberrantes actos, aquello parecía un castigo del mismo infierno decían.
Para Aureliano cada una de las palabras que su esposa mencionó aquella fatídica noche de abril lo visitaron por el resto de sus días, hasta su último suspiro, sin poder perdonarse por un solo instante el no haber escuchado aquel: "Tengo un mal presentimiento esta noche,  ¿No puedes posponer este viaje?"
La última vez que alguien vio a Aureliano fue una noche en la vieja plaza de aquel pueblo olvidado, borracho y hablando solo como ya era costumbre desde lo sucedido, pero esta vez estaba colgado de un árbol.


sábado, 12 de diciembre de 2015

El Forastero.

-¿Acaso has perdido la razón? alguien le preguntó,
Hacía mucho que la poca razón que le quedaba a aquel forastero se había esfumado, y con el tiempo el mínimo  de cordura se reducía a inconstantes y efímeros momentos de lucidez.
En lo que parecía ser otro momento de desvarío levantó la cabeza y con una mirada firme al cielo y una voz que suponía enojo y denotaba amargura, exclamo como si alguien más lo escuchara.
-Estoy claudicando, mi cuerpo envejece y lentamente mis fuerzas están siendo aniquiladas con las horas, mi tiempo se acaba, mi condena será aun mayor al término de este día, después de todo, ganaste.

Todos en aquel lugar se preguntaban quién era aquel oscuro personaje, nunca antes lo habían visto por aquellas tierras y el misterio que lo envolvía era evidente a la vista de todos. Rápidamente por todo el lugar se difundió la fama de aquel extraño hasta llegar a oídos de la que todos consideraban la persona más sabia y respetable de aquel pueblo, una anciana de 105 años a los que constantemente acudían por algún consejo. Muchos decian que tenia algun tipo de pacto con el diablo ya que en todos los casos sus predicciones eran acertadas, esta vez parecía no ser la excepción. 

-Acaso se trata de... musito suavemente haciendo una pausa con un fuerte matiz de asombro que se reflejaba en la expresión de su rostro. Un temblor sacudió todo el cuerpo de Noelia, así era conocida en toda aquella región, mientras que el terror se hizo evidente en sus desorbitados ojos.
Pero su murmullo fue interrumpido por el forastero, y como si de algo en común se tratara sus miradas se encontraron fijamente, mientras el caminaba suave y pesadamente hacia ella. 

-Que ha pasado contigo? Preguntó Noelia.
-Mi tiempo se acabó, dijo el forastero con voz pausada y agonizante. Su mirada denotaba una profunda tristeza y en su rostro se podía ver la amargura de alguien vacío por dentro. 

-Cuando estuve en mi lecho de muerte hice un pacto con un ser poderoso fuera de este mundo, el ofreció extenderme la vida durante 50 años a cambio de una eternidad atormentado en algún lugar cuando muriera, y yo acepte, al término de ese lapso yo debía cumplir con la parte del trato que me correspondía, justo hoy se cumple ese tiempo.
 Dijo más - No tengo miedo a morir ni al tormento que me espera, mi mayor condena ha sido vivir sin haber amado una sola vez, dejar de respirar sin saber lo que esa palabra significa realmente en la vida de un hombre.

La hora señalada había llegado, el cielo quien siempre fue el gran ausente esta vez pedía a gritos ver los últimos instantes del forastero en la tierra de los mortales, y la muerte como llena de júbilo y regocijo ansiosa esperaba su último suspiro.

-Puede acaso alguien burlarse de la fría muerte y romper su pacto con ella? ¿realmente existe aquel sentimiento llamado amor el cual me fue esquivo por cinco décadas? Agregó el forastero en lo que serían sus últimas palabras. La anciana lo miró y con una sonrisa muy sutíl le confesó en un tono muy pausado,  - Creo que te encontraste con el amor varias veces y nunca lo viste, nunca entendiste que debías amar también las raíces porque un día vendría el otoño y ya no estarían las flores, y para contestar a tu pregunta, continuó la anciana...  Yo tambien hice un pacto y me burle de la muerte, mis días se han extendido, será pronto cuando estemos de nuevo cara a cara. 
Ahora es tarde para ti, han venido a verte, finalizó.



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sábado, 5 de diciembre de 2015

Un amor inconcluso.

Días cargados de ironía, repletos de ausencia, carentes de color, saben que están condenados, sus minutos de esplendor aunque largos sucumben al término del ocaso. Así transcurrían las horas para Laura, en una espera constante que desgastaba su resistencia y de apoco devoraba su alma con el sin sabor de su partida. Ella prometió que lo esperaría toda una vida si fuera necesario.
-Se supone que así es el amor? le decía su madre al ver en sus hinchados ojos el reflejo de una mujer desgastada por el dolor. No podía creer en lo que ahora se había convertido su hija,  de ser aquella mujer radiante capaz de contagiar al mundo con una sonrrisa, a ser alguna especie de zombie, con una mirada perdida, distraída y llena de amargura.


Eran las 03:55 horas de aquella madrugada de agosto, de repente un escalofrío  recorre  todo el cuerpo de Laura, era una sensación extraña, como una especie de presagio o un aviso de que algo sucedería, esta vez como en todas sus noches anteriores era víctima del insomnio y la incertidumbre, y es que aun se preguntaba porque Santiago no había regresado aquel día como de costumbre? Si eran una pareja promedio normal, con altos y bajos y se amaban, porque había ocurrido aquello? Se preguntaba. 

Pero aquella madrugada sería muy diferente a las demás, aquel presagio que sentía no era pasajero ni uno más de los ya vividos en esos tres largos meses de espera y desasosiego. El suave tono de un teléfono celular acompañado de una vibración irrumpieron en la habitación de Laura. Era un mensaje de texto. en su rostro se reflejaba todo un cúmulo de sentimientos, rabia e impotencia, mientras que con una mirada fija y sin espabilar veía la pantalla del teléfono, sus ojos estaban gastados y las pocas lagrimas que quedaban se habían contenido por el asombro del momento. -Santiago? musitó. Por fin después de casi 90 días la espera había terminado.

-Lamento no haber tenido el valor para decirte adiós mirándote a los ojos, tanto como lamento no haber tenido la valentía para terminar una relación lastimera y vacía en el momento oportuno, dijo. Se que estas destruida tanto como yo, pero pensé que seria mucho mas facil poner un nuevo cimiento en tu vida si sacabas los escombros que yo había dejado. Tu no fallaste, yo lo hice. adios. Finalizó Santiago.

Aquella declaración había abierto una nueva ventana en la vida de Laura, si, una ventana de esperanza, de un nuevo día, de un nuevo comienzo, era como si todo en su mundo hubiera cambiado de color después de aquel mensaje. Y es que a pesar de lo absurdo que parezca y a pesar de lo desgarrador que había sido el hecho de tener que leer aquel texto después de una espera tan larga y dolorosa, por fin pudo dar por terminado aquel mal capítulo de su vida.

Laura había aprendido que al igual que como pasa con los buenos libros todo tiene un punto final. Esa calurosa madrugada de agosto le había dado término a un proceso doloroso al que duró aferrada por meses, albergando falsas esperanzas de un amor inconcluso. Ella decidió darse una nueva oportunidad con la vida, sin estar atada a nadie, sin esperar nada de nadie, después de todo, un punto final solo es una luz verde para dar inicio a una nueva historia, a una nueva aventura, a un buen libro. 

martes, 1 de diciembre de 2015

ME PREGUNTO ¿QUE NOS ESPERA?

Me pregunto qué nos espera? Esta pregunta cada día cobra mas importancia en mí vida, y es que se hace tan  difícil poder vislumbrar un futuro cuando todo lo que podemos ver en la actualidad  a nuestro alrededor es caos, miseria, pobreza, asesinatos, guerras y rumores de guerra.

Es cierto que no es nada nuevo todo esto pero, tengo la sensación de que cada día se hace mas difícil vivir o sobrevivir en un mundo tan desangrado y agónico.
Buscar culpables resultaría lo mas fácil, de hecho creo que todos tendríamos nuestros candidatos cuando de inculpar se trata, pero y la solución? cual seria la solución ante tan pobres indicadores?

Al dar una mirada a nuestro alrededor y ver a diario noticias trágicas y tan poco alentadoras podríamos pensar que debe existir una solución, pero en este punto lamento ser tan franco, poco optimista o ser un pesimista, pero por razones obvias no creo que exista tal cosa como una solución que ponga fin o cura a un mundo bañado en ríos de sangres. 

En una guerra de egos es poco probable que exista un posible ganador, y dadas las circunstancias para algunos nuestra casa, nuestro planeta resulta ser un lugar donde morir parecería ser mas beneficioso que vivir.

Así que, busquemosle siempre a la vida su mejor sonrisa aunque esta se empeñe en ocultarla, o acaso tenemos una mejor opción?